Ignacio de Lucca

Nació en Apóstoles, provincia de Misiones, en 1960. Creció rodeado de arte en el taller de su madre, la reconocida artista Nélida Puerta. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires. Se recibió de arquitecto en la UBA en 1986. Ha participado en becas y residencias internacionales como la Fundación Antorchas (1997) y el Paintings Edge Program en California (2004). Sus murales pueden verse en el subte de Buenos Aires y su obra ha sido exhibida en Nueva York, Madrid, Viena y México DF, obteniendo premios y reconocimientos. Actualmente expone en el Museo Pcial. de Bellas Artes Emilio Caraffa de Córdoba.
Su obra explora la relación entre el ser humano y la naturaleza a través de la pintura en óleo y acuarela, complementada con cerámica. Sus obras de gran formato intentan llevar al espectador a pensar la relación del hombre con la naturaleza. Para el artista, la selva misionera es su lugar de origen, pero también su fuente de inspiración. En sus obras, óleos y acuarelas, se encuentran la fauna y la flora de la región; los diferentes tonos de verde de la vegetación autóctona ocupan el espacio primordial donde se desenvuelven coatíes, yaguaretés, tucanes. Investiga sobre la materia, para encontrar texturas que sean las protagonistas en las narraciones que proponen sus obras. Las pinturas de Ignacio de Lucca retratan mapas de conexiones entre el ser interior y el mundo exterior, donde capas de elementos biológicos abrazan los pensamientos humanos a través del poder de la representación. Las pinturas parecen asemejarse más a encarnaciones que a una visión ideal de la naturaleza. Una consciencia humana se oculta tras los árboles, tornados, olas y rocas, elementos que juntos moldean un futuro incierto, un espíritu libre de rastros de la mente cartesiana cartografiada en tres dimensiones. El límite del bosque, el borde de la costa, incluso la sutil disipación de partículas de polvo en las pinturas deja en evidencia los restos invisibles de vastos mundos pasados. Su obra, intenta descubrir lo que la naturaleza verdaderamente es: el flujo ilimitado de creación divina que enciende una chispa que permite introducirse en terrenos más profundos.

Obras de Ignacio de Lucca